El conflicto sigue en pie. La Región del Caribe pasará un tiempo considerable bajo tensiones y acontecimientos inauditos. Maduro tan sólo es un prefacio de lo que se está por escribir como historia.
Me ocurre que, tanto desde La Respuesta, como desde La Pregunta, he advertido incesantemente que vendría un tiempo abismal en el cual podrían producirse hechos que pocos estaban en condiciones de predecir. La captura de Nicolás Maduro se dio, al fin, bajo un operativo militar espectacular y será el tuétano de esta conflictividad. Ahora falta el tramo enigmático para una normalización profunda y estable de un estado de derecho: Es decir, la escabrosa y siempre temible Transición.
No se alcanzan a ver los medios ni los personajes capaces de llevarla a cabo y es sólo la observación profunda de la Edad del Conflicto lo que está por comentarse para comprender porqué es una meta difícil de alcanzar.
Contaré lo que he visto, desde hace décadas, y comenzaré por referirme sucintamente a lo que relaté en las decenas de entregas de esta Pregunta, desde el día que conocí a Caracas, allá por el año 67 del siglo pasado:
- Llegué de noche a Maiquetía y me deslumbré con las luces de los cerros de Caracas; mi primo inolvidable Rafael Minaya me advirtió: “Ya la verás mañana y sabrás lo que hay debajo de esas luces de los cerros”. Al día siguiente tuve la alegría de conocer a dos oficiales importantes del ejército tradicional de Venezuela, uno, Ministro de Defensa, Homero Leal Torres, y el otro, su hermano Alberto Leal Torres, éste considerado como un oficial clave para trazar los cursos posibles de la institución, ambos primos hermanos de Elisa Torres de Minaya, esposa de mi primo Rafael.
Le expresé al Ministro Leal Torres mi admiración por la obediencia al poder civil de su institución; me respondió: “Es cierto, pero hay muchos ruidos y escándalos en el ámbito político y sabemos de la oficialidad superior, pero de los jóvenes oficiales y los soldados y clases no estamos seguros de que no surgirá nunca una ola de rebeldía y protesta”. Tiempo de presidencia de Luis Herrera Campins y grandes conmociones de escándalos en el sistema de partidos políticos muy degradantes.
- Chávez y su Movimiento Bolivariano. Cómo lo contuvo con esta expresión: “Por ahora”, al suspender la fase crítica de toma de poder con los tanques de guerra en las calles. Chávez prisionero: dos discursos de Rafael Caldera, proféticos; uno para salvar a Chávez de una suerte letal, para lo cual pedía poderes especiales Carlos Andrés Pérez, Presidente, y otro, para advertir el significado de las manifestaciones de El Caracazo y las eventualidades que podrían desprenderse en el futuro inmediato. Voz profética de Caldera que lo llevó a poder en elecciones, ya enfermo. Liberación de Chávez por orden del Presidente Caldera, que ya lo era por decisión popular absoluta. Periplo de Chávez y lo que entendimos muchos que se trataba de un movimiento nacionalista, panamericanista, del orden militar, muy prometedor, una vez se desalojaran los escándalos de la política. Una deriva de Chávez hacia el Socialismo del Siglo 21 y una devoción penosa por Fidel Castro, que propiamente lo cautivó para sus sueños: Venezuela, cabeza de una revolución continental.
Su rara enfermedad y sus declaraciones que “algún día, en menos de 50 años, se sabría la verdadera causa de su muerte”. Mis versos tan sentidos, garabateados el propio día de su muerte, que fueran enviados a su señora madre.
- Lo de Cuba y Castro se hacía cada vez más presionante porque se vivía el llamado Período Especial, después de la implosión de Unión Soviética y era ineludible para Cuba. El líder sindical venezolano Nicolás Maduro de la línea de autobuses de Caracas, que había sido indoctrinado cuidadosamente, de forma indeleble, en La Habana pasó a ser sucesor de Chávez. Mis reacciones admitiendo que había una deriva todavía peor que la del propio Chávez: la Droga, según ya estaba apareciendo en informes muy escrupulosos de Insight Crime, en los cuales, incluso, se nos trataba a nosotros como parte de esa infraestructura de tráfico y cómo nos habíamos convertido ya en un punto geográfico valiosísimo para los propósitos del Crimen Organizado.
- La extraña y perniciosa conducta del gobierno de Obama fraternizando con aquello, que le levantara parte de las sanciones, pero no pidió nada a cambio que se relacionara con la obligación de abrirse Cuba hacia la libertad; “abrirse al mundo y éste a Cuba”, como dijera San Juan Pablo Segundo en su visita. Fueron ambas visitas muy diferentes, la del Santo Padre y la del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Todo se mezcló y los gobiernos de Norteamérica no entendieron lo que debían hacer. Lo de Bahía de Cochinos y el desacuerdo de Kennedy y Eisenhower fue una muestra potente de esa realidad que yo citaba con insistencia, pero en labios de Winston Churchill que llegó a decir: “Ellos, los norteamericanos, aciertan siempre, pero después de haber intentado vanamente todas las posibilidades inviables”. Ahora parece haber una prueba patética con el fenómeno Trump, que está librando una guerra contra el Terrorismo y La Droga, aunque con retardo. Cita mía que se hizo necia de Albert Camus y su frase memorable: “No llamar las cosas por su nombre es otro mal del mundo”. He sostenido que Trump y sus acompañantes constituyen una tormenta misionera, “que llama las cosas por su nombre”.
Sobre todo, insistí mucho en los controles de la Geopolítica al insertarse China y Rusia, sentadas en la mesa con intereses estratégicos directos y delicados. Me cansé de advertir cómo aparecerían nuevas versiones de trastornos como éste que está ocurriendo.
- Ahora bien, al ver en estos días en las calles de Caracas cientos de motores conducidos por hombres con armas largas de las milicias populares invitando al pueblo “a que se integre a la lucha para salvar la patria”, poco tiempo después de un escenario en que Trump y sus Ministros claves daban una explicación de la “Operación Determinación Absoluta”, y luego de ver a Maduro llegar como prisionero a Nueva York y aparecer además la información preocupante de que Trump ha dicho que “ellos estarán a cargo de Venezuela hasta que se pueda hacer una Transición justa y seria”, así como que ya ha empezado una ola de recelos y protestas buscando empañar la alegría de millones de venezolanos, arrojados de su tierra, en ese momento crucial se convocan todos los temores y el suspense se recrece.
Debo insistir en ésto porque quizás lo peor ha sido que en las fuerzas armadas tradicionales de Venezuela se ha perdido todo el prestigio porque la cuestión del Cartel de los Soles comprometió a muchos de los oficiales de mayor rango y además las milicias, según Maduro, son más de medio millón de hombres con armas y entrenamiento listos para librar la guerra, al tiempo que hacía alarde con gestos bufonescos de que ”estaban preparados para recibirlos en una guerra” en los términos ya establecidos.
Constituye ésto, lo apunto ahora porque es el momento de decirlo, un error garrafal de la defensa de Maduro cuando se declara un “prisionero de guerra” y al mismo tiempo otros hablan de secuestro. Debió decir “Soy un perseguido político”, no un prisionero de guerra, porque la guerra él mismo la había admitido y declarado como un hecho. La flota, los aviones, las lanchas, los hundimientos, la destrucción de depósitos de droga, han sido parte de esa guerra.
Pero éstos son aspectos que se verán en los próximos meses en los debates ante el Juez federal de 92 años, Alvin Hellerstein, a quien definen “El Juez de Hierro”, que fuera recomendado, por cierto, por el Presidente Clinton, pero es muy alto el respeto que se le tiene.
Debo decir que, en realidad, Trump no ignora el peligro de que pueda surgir una guerra civil y que entonces se presentaría la encrucijada de una Transición frustratoria, por ser algo poco menos que imposible sin desarmar las milicias, y que lo que se logre en la Transición sin ese prerrequisito, el desarme, sería permanentemente desestabilizado y arruinado, aunque venga como se ha propuesto: Delcy Rodríguez, que fuera parte esencial del Régimen, ya aparentemente entendida con Trump, en una tarea que será quimérica, pues podría surgir una dictadura peor que la de Maduro como una consecuencia del desconocimiento de ese gobierno y esto entrañaría una invasión formal y plena de Estados Unidos, algo que podría desatar reacciones de las Superpotencias Extracontinentales, ya no en términos declamatorios, sino mediante acciones que intentaren impedir ese estado de cosas previsible.
Yo podría seguir escribiendo sobre ésto largo tiempo porque ha sido mucho el que he empleado para mis alertas y advertencias y pienso de algún modo seguir haciéndolo porque el conflicto se irá tornado cada vez más grave y no es prudente alejarse de su atención. Y voy a anticipar, sin jactancia, mis experiencias en las distintas Transiciones nuestras, que ahora cuando las recuerdo en esta vorágine, me estremecen.
Sólo voy a enumerar ligeramente las ocasiones y es previsible, casi seguro, que en la segunda parte de esta entrega puntualizaré con más detalle esa participación considerable que tuve en eventos tan difíciles como fueran las Transiciones nuestras.
Por ejemplo, siendo Diputado de apenas 3 meses del Gobierno de Trujillo, luego del Magnicidio nos visitó una Comisión de la OEA que vino a analizar precisamente cómo se haría la Transición de aquel régimen tan duro y rotundo en la represión en el año 1961; mi respuesta a don Aquilino Boyd, de Panamá, que era parte de esa Comisión, cuando sugerí a un hombre como el único capaz de llevarla a cabo con riesgos de daños controlables. Teníamos sanciones económicas por el Acuerdo de San José, ésto en ocasión del atentado terrorista contra la vida del Presidente de Venezuela de entonces, Rómulo Betancourt. Hoy me limitaré a hacer esta mención y a las que vienen dejarle espacio, porque habrá cosas sensacionales por venir, por ejemplo, los juicios penales; desde luego, afortunadamente cuento con La Respuesta para ir explicando por televisión los contenidos.
En suma, sólo voy a mencionar a los fantasmas que nos asechan y nos inquietan, como lo son los designios inextinguibles que han pretendido y pretenderán hundir a Trump más allá del tiro en la oreja de este Enviado, haciéndole la acusación de que “pretende imponer el Garrote para todos los pueblos”.; “una especie de emperador mundial que va apoderándose de sus destinos” y así muchos, la inmensa mayoría, pretenden abatir el júbilo de millones de desarraigados mendicantes venezolanos para que abandonen la alegría de volver a su patria libre, porque supuestamente “serán sojuzgados en forma directa por el odiado imperialismo de siempre”.
Quizás si Trump se hubiese cuidado al referirse al futuro con una expresión como ésta: “Vamos a cuidar y a ayudar con mucho empeño que ésto que se ha logrado no sea aprovechado por el propio Cartel de los Soles y las milicias armadas que estén en condiciones de seguir operando, ya sin las baladronadas de Maduro, pero peores y más temibles; algo que logre asfixiar la Transición seria y justa. Sería inútil entonces cuanto hemos hecho y tendríamos que volver para desarmar a unos y ayudar a la reconstrucción del Ejército de Bolívar, y si ésto es difícil, al menos el Ejército de Eleazar López Contreras bastaría”.
Debo detenerme por razones de espacio, no sin exponer antes de las preguntas la mención de ese legendario General venezolano, que era el Ministro de la Defensa a la hora de la muerte de Juan Vicente Gómez y que controló todo el proceso de Transición en base a la lealtad y el respeto que merecía, Eleazar López Contreras.
Había bajado desde el Táchira siendo un adolescente acompañando a Cipriano Castro y a Juan Vicente Gómez y guerreó junto a ellos desde entonces y al final ya era Ministro de la Defensa, como explico.
Asimismo, cabe la mención de aquel otro oficial prestigioso que fuera el primer Presidente del orden democrático después de la Transición, Isaías Medina Angarita, penosamente derrocado pese a su innegable condición de ser un demócrata a carta cabal. Ambos fueron equivalentes a lo que fuera Balaguer en la Transición todavía más delicada, del Régimen de Trujillo hacia la libertad y la democracia.
Las preguntas no esperan: ¿Tendrá Delcy Rodríguez para dirigir la Transición el calibre de aquellos hombres, la influencia sobre sectores institucionales armados como el Ejército y el respeto de la población total que prevalecieran en Venezuela, no el de aquí, Balaguer, que logró hacerla por encima de todos los dicterios, calumnias, ofensas y desconsideraciones? ¿La escalada a conflicto mundial, en verdad, está más cerca de sobrevenir cuando se piensa en Taiwán y Ucrania como eslabones de este mega conflicto de las guerras, versus la obsesión por la paz de este guerrero mesiánico, Donald Trump?
A Dios Todopoderoso, como siempre, le ruego que sea su prodigiosa Gracia la que ampare a tantos pueblos del mundo sumidos en un desconcierto ponzoñoso que tantos conflictos engendran.

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