Entre la Yihad Global y los conflictos intercontinentales de las Grandes Potencias.
En Irán se está librando una lucha decisiva para el destino de la humanidad…La caída del régimen de los ayatollahs y su revolución islamica, constituiría un revés de gran importancia estratégica para contener y derrotar el espíritu de Yihad que está en auge renovado en la Umma Islamiya y la Umma Arabiya, desde la caída de Irán-esa nación histórica y poderosa-, en manos de una tenebrosa revolución teocrática durante 1978.
Esa revolución fue, como explica Octavio Paz en Tiempos Nublados, una expresión reactiva de “la revuelta de los particularísimos”, frente a la Revolución Blanca del Sha Reza Pahlevi que estaba empeñada en una modernización y occidentalización a marcha forzada, que golpeó las bases económicas de la estructura religiosa del shiismo, que es jerárquica y cultiva desde su origen la mística del martirologio. Además, ese acontecimiento estuvo determinado en buena medida por los efectos disruptivos que provocaron las sobreganancias petroleras a partir de 1973. El Sha de Irán estuvo de acuerdo con la política de precios incrementados de la OPEP, pero no se sumó al embargo de los países árabes a EEUU y Europa, lo que provocaba escozor entre sus vecinos.
No obstante, se ha considerado que la posición errática, ilusa, miope, del Presidente Cárter y su equipo, contribuyó a la caída de su mayor aliado en el país de Las Mil y Una Noches, que contribuía junto a Israel al equilibrio regional. El embajador de EEUU en la ONU, Andrews Youngs, hasta llegó a exaltar al Gran Ayatollah como la expresión “más alta de humanismo” en la región, desconociendo quién era en realidad el mayor enemigo de su nación, a la qué denominó el Gran Satan.
Muy pronto se verían a las tropas de EEUU y Francia huyendo del Líbano tras unos atentados desvastadores cometidos por unos shahids con el espíritu de un Hezbollah incipiente, mientras Arafat y la OLP exultantes visitaban Teherán para tejer una fuerte alianza, que después profundizó el liderazgo de Hamas dentro de la estrategia de cerco del Eje de la Resistencia.
En el resto del mundo no se apreció bien lo que significó que el Ayatollah Jomeini y sus fieles integristas tomarán el poder y humillarán a los EEUU. Los mismos lideres estadounidenses, primero, por cálculos electorales, y luego, luchando contra los soviéticos, no columbraron el fenómeno peligroso que estaban contribuyendo a crear y fortalecer. Y más, cuando atizaron la mortífera guerra entre Irak e Irán en la que surgieron los Guardianes de la Revolución Islamica en Irán.
Primero, Zbigniew Brzezinski no quizo presionar en esa coyuntura a Irán con acciones de represalia para no favorecer los planes de la URSS en la región; y luego, la administración Reagan se negó a pactar con los soviéticos una acción conjunta para contener el fundamentalismo islamista: la prioridad de EEUU era convertir a Afganistán en el Vietnam ruso, lo que consiguieron ampliamente al cabo de una década.
Eso explica en el origen, porque el espíritu de Yihad Global, que fue encendido por la revolución iraní, se fue reforzando, casi simultáneamente, con la lucha triunfal de los mujaidines y talibanes en Afganistán, primero contra los soviéticos, y luego contra los propios EEUU y la OTAN, tras los ataques del 11 de Septiembre del 2001, urdidos por Al Queda, organización protegida de los Talibanes, que en realidad no estaban del todo unificados en relación a la agresión en territorio norteamericano. Ya antes, en la última decenio del siglo XX, fue notorio el impacto del espíritu de la Yihad en las Guerras de Chechenia, y posteriormente, en el conflicto de Kosovo.
Lo que más sorprende es que a lo largo de la dilatada guerra que sobrevino después en Afganistán ( 2001/22), “estos guerreros de la libertad”, contaron siempre con el respaldo y la takiya del ISI, el insidioso servicio de inteligencia de un Pakistan…aliado histórico de China, que, actualmente, es la mejor aliada de Irán, mientras el régimen de Kameini ejecuta en todo su territorio una matanza de opositores, que supera la cometida en Tiananmen Pekín en 1989. Desde luego, hay que entender que China procura ante todo, el suministro seguro de sus hidrocarburos.
Obama, el “apaciguador” de Irán, justificando su Nobel.
Sin embargo, más sorprendente resulta que desde la elección de Barack Husein Obama, fueron los EEUU los que emprendieron acciones que estimularon aún más el empuje de la Yihad en el mundo: en Egipto tomo el gobierno por vía electoral y amplia mayoría, Mohamed Morsi, líder supremo de la poderosa Hermandad Musulmana, que fue depuesto por un golpe militar que nadie en el mundo cuestionó. También, se incendiaba el Magreb y el Sahel con la eliminación de Kadaffy y la guerra civil tribal de Libia, a la vez que estallaba Siria.
Mientras tanto, simultáneamente se le otorgaba a Iran, en el 2015, espléndidas ganancias en la mesa de negociaciones de Ginebra:, el levantamiento de las sanciones, la oportunidad de avanzar en sus programas de armas avanzadas, incluyendo, el enriquecimiento de uranio para fines de su programa nuclear más allá de los usos civiles, y la devolución de una enorme cantidad de recursos económicos que le habían sido retenidos. También, previo a ese desafortunado acuerdo, llamado Plan de Acción Integral Conjunto, se apañó a su entrañable socio de Hezbollah y sus cómplices en América Latina bloqueando el desenlace de la Operación Casandra, ejecutada por la DEA para desmantelar redes del narcotráfico, lavado y financiamiento al terrorismo. En ningún caso se podía afectar la firma del Pacto Nuclear, que afortunadamente fue denunciado por el Presidente Trump en su primera gestión.
La Guerra de los 12 días… está por reanudarse pronto, y es seguro que los iraníes están preparando su venganza, como prepararon pacientemente el ataque an Israel el 7 de Octubre. Mas, cuando es ostensible, que el Presidente Trump está decidido a decapitar el régimen de los Ayatollahs y sus guardianes.
América Latina y el Caribe, es quizás la región del mundo, desde la que más fácilmente se puede ejecutar esa venganza o represalia, empleando métodos terroristas muy sofisticados por su Guardia Revolucionaria y su aliado Hezbollah, con una acción desestabilizadora de envergadura. En ese contexto, los vínculos estrechos y profundos con el régimen agonizante de la Revolución del Socialismo del Siglo XXI en la región en Venezuela, son todavía de cuidado.
No debemos olvidar, que si se reanudara la Guerra de los 12 de Días, y se escala a mayores- dentro del actual escenario de Guerra Global Híbrida-, el riesgo de que el estrecho de Ormuz y todas las instalaciones de extracción, procesamiento y almacenamiento de Petróleo y Gas del Golfo Pérsico sean blancos de ataques arrasadores, resulta muy alto lo que tendría un impacto en la economía global, y particularmente, en la región Asia Pacífico e Indo Pacífico, ya que son muy dependientes del petróleo importado. Por eso el aseguramiento de Venezuela y las Guyanas, así como la región de Alberta en Canadá, por sus enormes reservas hidrocarburiferas responde a un interés estratégico mayor en este momento tan crítico como decisivo de la historia universal.

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