Cuando los problemas los genera un gobierno, un partido, una coalición… la solución es evidente: derrotarlos en las urnas, castigarlos con el voto, darle oportunidad a otros, aún a los “menos malos”… Pero cuando los problemas son generados por un sistema cimentado en la conchupancia, infuncional, atrasado, ruinoso, degradante… con relaciónes de poder degradadas, propias de una finca con pasaporte…
