Creo en el valor de las ideas…pero me afirmo en los ideales…Valoro el conocimiento, pero aprecio más las convicciones…Proyecto el futuro, pero buscando sus raíces en el pasado, y sobre todo, en la gestión responsable y frontal del presente…
Convocar a los ciudadanos, en especial a los jóvenes, a una feria de las ideas sobre el futuro, como ha hecho el presidente Abinader, puede ser entretenido, naif, y en ciertos aspectos benéfico, porque alienta la esperanza …pero cuando el presente es tan complejo, retador y peligroso, puede parecer una evasión, una huida hacia delante… una distracción de los peligros inminentes que nos asechan.
Churchill, el líder que le dijo a su pueblo, que solo podía ofrecer “sangre, sudor, lágrimas y sacrificios”, en la hora más obscura supo sentenciar: “ si el presente juzga el pasado perderemos el porvenir”, pero estoy seguro que aceptaría que se dijera: “si nos dedicamos a imaginar el futuro de ensueño que queremos, desentendiendonos del presente, sobre todo, porque es abrumador, difícil, desagradable, ingrato…con actitud de negación o buenista, a la vez que enterramos el pasado bajo una pesada losa de olvido, indiferencia o conveniencia, perderemos la esencia de nuestra condición humana y todas sus conquistas”
Tanto las naciones como las personas nos realizamos en el tiempo, somos históricos… siempre en condición de in fieri y nunca escogemos las realidades que nos tocan vivir. Sencillamente, se nos imponen…porque la vida real es lucha, contradicción, milicia, cruz…que muchas veces ni siquiera son reconocidas ni entendidas en el presente. Si bien nos nutrimos de utopías, ensueños, aspiraciones, de los que se derivan derechos y libertades, conquistas y proyectos… también tenemos deberes ineludibles desde el presente con las generaciones que nos precedieron y sobre todo, con las que están porvenir…
Lo que dictan las exigencias del presente tortuoso de un mundo en crisis, descendiendo a los infiernos de la guerra global híbrida, es que esas ideas la conciban nuestros jóvenes, cumpliendo con los deberes ciudadanos del servicio militar y el servicio social para el desarrollo, previstos en el artículo 75 de la Constitución, y afincados en los ideales patrióticos de la dominicanidad.

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