Querida Daniela,
Recibir tu llamada desde tan lejos, llena de llanto y desesperación, fue como un puñal en mi pecho. No podía comprender cómo una noticia tan cruel podía afectar a una joven de tu edad. Sin embargo, al escuchar tu voz temblorosa pidiendo justicia por Darlin Enmanuel Mercado Reyes, entendí que no era solo un hecho aislado, sino un grito de dolor que resonaba en el corazón de todos los dominicanos. La fragilidad de la vida, especialmente en un país marcado por la violencia, se hizo palpable en ese momento.
Darlin, un joven de apenas 19 años, tenía un futuro lleno de promesas, pero su vida fue brutalmente arrebatada por un hombre que, bajo el manto de la autoridad, se convirtió en una bestia. Este acto de violencia, perpetrado por el cabo José Francisco Moreta Heredia, no es solo un crimen; es una herida abierta en nuestra sociedad. La inseguridad parece adueñarse de nuestras calles, y cada vez que ocurre un hecho como este, nos recuerda que la lucha por la justicia es más urgente que nunca.
La indignación que sientes, mi pequeña, es compartida por más de 12 millones de dominicanos. Todos estamos siguiendo este caso con la esperanza de que se haga justicia. La muerte de Darlin no es solo un número en las estadísticas; es un símbolo que clama por cambio en un sistema que debe garantizar la seguridad y protección de todos, especialmente de nuestros jóvenes. Este caso se ha convertido en un clamor unificado que nos une en la búsqueda de justicia, una voz que se eleva en cada rincón del país.
Las autoridades, encabezadas por el presidente Luis Abinader y la procuradora general Yeni Berenice Reynoso, han demostrado su compromiso con este caso. La procuradora ha calificado el acto de “indignante” y ha tomado medidas firmes para que el culpable enfrente las consecuencias de sus acciones. La indignación del presidente, al referirse a este policía como “animal”, refleja el sentir de millones. En estos momentos oscuros, es fundamental que las instituciones respondan con firmeza y determinación.
Sin embargo, quiero que sepas, querida hija, que aunque siempre habrá una «manzana podrida» en cualquier institución, la mayoría de los miembros de nuestra Policía Nacional son personas comprometidas que cumplen con su deber y merecen nuestro respeto. No podemos juzgar a toda la institución por las acciones de uno solo. Es vital reconocer el esfuerzo de aquellos que, día a día, trabajan honestamente para protegernos y servir a la comunidad.
La justicia no es solo una exigencia, es un derecho que todos debemos exigir. Aunque Darlin ya no esté con nosotros, su memoria debe servir como un faro en nuestra lucha por un futuro más seguro. La vida de cada dominicano debe ser valorada y respetada, y ningún acto de violencia debe quedar sin respuesta. Como bien dice la Biblia: «No matarás» (Éxodo 20:13). Que este precepto resuene en los corazones de quienes tienen la responsabilidad de protegernos y de aquellos que, en un instante de locura, deciden arrebatar una vida.
Con amor y esperanza,
Tu papá.

Add Comment