No hay sorpresa: dentro de la primera guerra global híbrida, todos los recursos son armas, ya que el objetivo es romper las estructuras cognitivas, reventar los factores de cohesión social, diluir los valores fundantes… La narcocultura tiene vasos comunicantes muy fluidos con la cultura progres woke y la cultura del aborto; y a su vez, ambas caminan de las manos con los poderes del transhumanismo y el crimen organizado transnacional, como proyectos asociados del Imperialismo Globalista.
Los enemigos sobre potenciados de Occidente, y de EEUU en especial, saben explotar muy bien sus debilidades y contradicciones, asi como las muestras de decadencia que vienen dando parte de sus élites que han mutado a oligarquías. El caso Epstein es más que elocuente…
La lucha encarnizada en el orden interno se libra en los planos más profundos: cultural, espiritual, ético, legal, electoral, científico/tecnologico, demográfico, periodístico, mediático, inteligencia… con el respaldo de elementos del estado profundo que como Felt saben mover los hilos de la conspiración ….
Por eso el ataque a la cultura e instituciones, es incesante y profuso: hay un hilo conductor que une desde la elección del militante musulmán Mandhany hasta la última presentación horrorosa de Bad Bonny… desde la defensa del voto sin identificación hasta la protección a ultranza de sus aliados del Socialismo del Siglo XXI en AL…
Están dispuestos a todo: desde el magnicidio hasta la guerra civil de baja intensidad…Tienen ciertas ventajas porque las sociedades abiertas o poliarquicas son de por sí mas vulnerables…pero hay un poderoso renacimiento de la fe en Dios y los valores de la cristiandad que son impresionantes y providenciales. Eso marcara la diferencia bajo la visión revisionista de @realDonaldTrump y @MAGAVoice … o se cumplirá la sentencia de Toymbee: “cada imperio tiene los bárbaros que se merece”

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